No lo sueltes…
Ambos negritos iban tomados de la mano por la calle, con sus sonrisas blancas, sus cabellos enmarañados y sus ojos profundos.
Siguieron asi por un rato hasta donde el camino se partia en dos, sabian para donde iban e incluso ambos caminos podian llevar al mismo lugar y uno de los negritos quizo tomar hacia la izquierda pero el otro, se mantuvo al pie de su camino…
-No le cambiemos el camino a Dios… -dijo- mientras veia a el otro negrito atravezar la calle sin poner atencion.
Tomaron caminos diferentes… pero dios no quizo que el negrito de su camino volviera a casa.
